Facultad de Filosofía. Universidad de Sevilla.
Seminario de Investigación en Fenomenología Contemporánea.
Sesión XI.
13 de octubre de 2026. Aula de Grados. 18.00h.-20.00h. Proyecto de investigación PID 2023-147930-100: «El acontecimiento: impacto y huella. Una investigación en torno a la magnitud e intensidad del acontecimiento de lo real como extrañamiento». Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades. Gobierno de España.
Introducción
La conferencia «El terremoto y el elefante. Magnitud e intensidad del acontecimiento de lo real como experiencia de extrañamiento», que tendrá lugar el 13 de octubre de 2026, de 18:00 a 20:00 horas, en el Aula de Grados de la Facultad de Filosofía de la Universidad de Sevilla, se inscribe en la Sesión XI del Seminario de Investigación en Fenomenología Contemporánea. Su propósito es interrogar la experiencia del acontecimiento en su capacidad de alterar, desestabilizar y extrañar las formas habituales de nuestra relación con el mundo.
El título propone dos figuras —el terremoto y el elefante— para pensar una doble dimensión de lo acontecimental. El terremoto nombra la irrupción, la sacudida y la pérdida de la estabilidad que parecía sostener nuestra experiencia; el elefante, por su parte, remite a aquello cuya presencia, aun siendo manifiesta, puede permanecer inadvertida, relegada o no tematizada.
Entre ambas imágenes se abre un campo de investigación fenomenológica acerca de la magnitud y la intensidad de lo real cuando este deja de comparecer como trasfondo familiar y se impone como experiencia de extrañamiento.
Contexto de investigación
La sesión forma parte del Proyecto de Investigación PID 2023-147930-100, «El acontecimiento: impacto y huella. Una investigación en torno a la magnitud e intensidad del acontecimiento de lo real como extrañamiento», financiado por el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades del Gobierno de España. En este marco, la conferencia aborda el acontecimiento no solo como un hecho puntual o extraordinario, sino como aquello que produce impacto, deja huella y transforma las condiciones mismas desde las que se percibe, se comprende y se habita el mundo.
La reflexión se situará, por tanto, en el cruce entre acontecimiento, adversidad, extrañamiento, intencionalidad y arraigo. Lo real se muestra entonces bajo una modalidad que no coincide con la disponibilidad tranquila de los objetos ni con la continuidad ordinaria de la vida: acontece como exceso, como resistencia, como alteración de nuestras coordenadas de sentido y como exigencia de una nueva elaboración fenomenológica.
Una trayectoria de continuidad
Esta conferencia constituye la continuación y reformulación de la intervención «Lo que permanece del mundo. Ensayos sobre el arraigo. Intencionalidad y estabilidad», impartida en Sevilla el 5 de marzo de 2015, en el marco del Seminario APEIRON, dirigido por el Dr. César Moreno Márquez. Aquella conferencia se integró en el Programa de Doctorado de la Facultad de Filosofía y en el Ciclo de Conferencias Trans–forma: Caminos de Filosofía para el siglo XXI.
La pregunta por aquello que permanece del mundo, por las formas del arraigo y por las condiciones de estabilidad de la experiencia, encuentra ahora una nueva articulación. Si en 2015 la reflexión se orientaba hacia los modos en que el mundo se sostiene y se hace habitable, la investigación actual profundiza en los momentos en que esa estabilidad se ve afectada, interrumpida o desplazada por la irrupción de un acontecimiento. La cuestión del arraigo se prolonga así en la cuestión del extrañamiento: aquello que parecía firme puede revelarse frágil; aquello que parecía conocido puede comparecer como radicalmente otro.
Coimbra, Braga y Sevilla
La presente exposición recoge asimismo los resultados adelantados en dos intervenciones internacionales celebradas en Portugal en julio de 2025. La primera, «Acontecimiento y Adversidad», tuvo lugar el 2 de julio de 2025 en la Sala Victor Matos de la Facultad de Letras de la Universidad de Coimbra, bajo el auspicio del profesor Luis Antonio Umbelino, de la Associação Portuguesa de Filosofia Fenomenológica (AFFEN) y de la Sociedad Española de Fenomenología (SEFE).
La segunda, «Acontecimiento y Extrañamiento», se celebró el 4 de julio de 2025 en la Faculdade de Filosofia e Ciências Sociais de la Universidade Católica Portuguesa, en Braga, concretamente en la Sala do CEFH. Esta intervención contó con el auspicio del profesor Carlos Morujão, de la Associação Portuguesa de Filosofia Fenomenológica (AFFEN) y de la Sociedad Española de Fenomenología (SEFE).
En ambas ocasiones se presentaron avances de la investigación desarrollada en el Proyecto PID 2023-147930-100. La conferencia de Sevilla constituye ahora una síntesis y una nueva elaboración de ese recorrido: enlaza las primeras consideraciones formuladas en 2015 con su desarrollo internacional en Coimbra y Braga en 2025, y con la investigación actualmente en curso.
Síntesis
«El terremoto y el elefante» propone, en suma, una reflexión sobre cómo lo real acontece cuando ya no puede ser integrado sin resto en nuestros marcos habituales de comprensión. Entre la sacudida que trastorna el suelo de la experiencia y la presencia que, aun estando ahí, no llegábamos a advertir, la conferencia examinará las condiciones fenomenológicas del impacto, la huella, la adversidad y el extrañamiento.
La sesión invita a pensar de qué modo el acontecimiento transforma nuestra relación con el mundo y con nosotros mismos: no únicamente porque introduce algo nuevo, sino porque modifica el sentido de lo que parecía permanecer, estable y familiar.
La fenomenología permite pensar el acontecimiento de lo real como aquello que irrumpe, afecta y desborda las formas habituales de comprender el mundo. En esa irrupción, lo real se manifiesta con una magnitud —su alcance, peso y capacidad de reorganizar un horizonte de sentido— y con una intensidad —la fuerza concreta con la que es vivido, padecido o experimentado—. Ambas dimensiones aparecen de modo especialmente claro en la experiencia de extrañamiento: el instante en que lo familiar deja de ser transparente y se vuelve extraño.
En la actitud cotidiana, habitamos un mundo ya interpretado: usamos las cosas, reconocemos lugares, comprendemos a los otros y actuamos según hábitos sedimentados. El mundo parece estable porque sus significados operan silenciosamente. La fenomenología interrumpe esa evidencia mediante una atención al modo en que las cosas se dan a la experiencia. No pregunta solo qué es algo, sino cómo aparece, desde qué horizonte de sentido y con qué grado de presencia o resistencia.
Desde esta perspectiva, un acontecimiento no equivale simplemente a un hecho datable o fechable. Es algo que sucede de tal manera que modifica las condiciones desde las que se comprende lo sucedido. Un duelo, una catástrofe, el encuentro con un rostro vulnerable, una obra de arte, una enfermedad o incluso la repentina percepción de la extrañeza de un objeto común pueden adquirir carácter acontecial; no se limitan a añadir un contenido nuevo al mundo, sino que alteran el mundo mismo tal como era vivido.

Lo real se presenta entonces como aquello que no puede ser enteramente anticipado, dominado ni reducido a una representación disponible. Su carácter acontecial consiste precisamente en que llega antes de toda apropiación conceptual completa.
La magnitud del acontecimiento remite a la extensión de su efecto. Un acontecimiento posee magnitud cuando transforma de forma amplia y duradera el campo de experiencia, alterando vínculos, decisiones, instituciones, memorias, expectativas temporales o modos de habitar un espacio. No se mide únicamente por su espectacularidad externa; una experiencia aparentemente íntima puede tener una enorme magnitud si reconfigura radicalmente la relación de alguien consigo mismo, con los demás y con el mundo.
La intensidad, en cambio, señala el modo afectivo y sensible de esa irrupción. Es la fuerza con que lo real toca al sujeto: conmoción, angustia, asombro, desorientación, alegría, horror o silencio. La intensidad no depende de que el acontecimiento sea público ni de que sus consecuencias sean visibles para otros. Una mirada, una palabra o el descubrimiento súbito de la fragilidad propia pueden concentrar una intensidad extrema en un instante mínimo.
Ambas dimensiones no siempre coinciden. Un acontecimiento puede ser intensísimo y, sin embargo, circunscrito a un momento breve; también puede tener una magnitud histórica o biográfica enorme sin haber sido inicialmente vivido con dramatismo. La fenomenología permite atender a esa diferencia porque describe la experiencia desde su aparición concreta, sin reducirla de antemano a categorías objetivas, psicológicas o sociológicas.
La experiencia de extrañamiento surge cuando se quiebra la familiaridad que sostiene la vida ordinaria. Lo conocido ya no se entrega como conocido; aquello que parecía obvio se vuelve problemático, opaco o inquietante. No se trata necesariamente de encontrarse ante algo exótico o desconocido. El extrañamiento puede producirse ante la propia casa, el propio cuerpo, el propio idioma o la propia imagen.
En términos fenomenológicos, el extrañamiento revela que la familiaridad no es una propiedad fija de las cosas, sino una relación práctica y afectiva con ellas. Cuando esa relación se interrumpe, aparece el trasfondo que normalmente permanece oculto y advertimos que el mundo no está simplemente dado como una posesión segura, sino que exige una continua constitución de sentido.
Por eso el extrañamiento no es únicamente una carencia o una pérdida. Aunque puede implicar ansiedad, desorientación o desposesión, también abre una posibilidad crítica. Al desautomatizar la experiencia, permite «ver» de otro modo. Lo que parecía natural muestra su contingencia; lo que parecía plenamente dominado revela su resistencia; lo que parecía insignificante adquiere una presencia inesperada.
La magnitud e intensidad de lo real se hacen perceptibles precisamente cuando las mediaciones habituales fallan. En la extrañeza, el sujeto descubre que no ocupa una posición soberana frente al mundo. Más bien se encuentra expuesto a un aparecer que lo precede y lo afecta. La experiencia no es entonces la simple recepción pasiva de datos, sino una relación de vulnerabilidad con aquello que acontece.
La fenomenología del extrañamiento muestra que lo real no se deja agotar por lo que sabemos de él. Su acontecimiento posee una magnitud porque reordena horizontes de sentido, y una intensidad porque nos alcanza corporal, afectiva, espacial y temporalmente. Pensar esta doble dimensión permite comprender que la realidad no es sólo aquello que está ahí, sino también aquello que, al irrumpir, nos obliga a volver a aprender a ver de nuevo.

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