Alba Lorente. Punctum. Presentación Luis Álvarez Falcón. Domingo, 28 de junio de 2026, 12.00h. Centro Cultural de Castejón de Sos. Fundación Arranz-Raso. Castejón de Sos. Huesca. España.
Fundación Arranz-Raso

La Fundación Arranz-Raso presenta su programación de verano 2026 en Castejón de Sos, Huesca, España, con una propuesta que vuelve a situar el arte contemporáneo en el centro de la vida cultural de la Ribagorza. La nueva edición de Arte y Cultura reúne la obra de Santiago Arranz y la de la artista invitada Alba Lorente, bajo el lema El camino de la abstracción conduce al infinito.

La programación reafirma el papel de la Fundación como espacio de referencia para la creación contemporánea en Aragón y en España. Su actividad combina la conservación y difusión de la obra de Santiago Arranz París con la apertura a nuevos lenguajes y nuevas voces artísticas, en un proyecto que busca vincular arte, territorio y pensamiento.

Una programación con dos exposiciones

La edición de este verano se articula en torno a dos exposiciones. Por un lado, la obra de Santiago Arranz en el Espacio Maigualas, el taller en el campo donde el artista trabaja cada verano. Por otro, la exposición de Alba Lorente en el Centro Cultural Municipal de Castejón de Sos, donde presentará Punctum.

La muestra de Lorente podrá visitarse del 28 de junio al 30 de agosto de 2026, en horario de martes a domingo, de 19:00 a 21:00 horas. La inauguración tendrá lugar el domingo, 28 de junio, a las 12:00 horas.

Fundación y territorio

La Fundación Arranz-Raso desarrolla su actividad desde Castejón de Sos con una clara vocación territorial. Su trabajo no se limita a la exhibición de obra, sino que incorpora residencias artísticas, investigación y mediación cultural. Casa Silvestre actúa como sede de información, centro de documentación y residencia artística, mientras que el Espacio Maigualas se vincula directamente al proceso creativo de Santiago Arranz.

Ese modelo ha permitido consolidar una presencia cultural estable en la comarca y proyectar desde Aragón una iniciativa con alcance más amplio. La Fundación ha convertido su relación con el territorio en una de sus principales fortalezas.

Santiago Arranz París

La programación también vuelve a poner el foco en la figura de Santiago Arranz París, artista nacido en Sabiñánigo en 1959 y vinculado a la investigación entre arte, literatura y pensamiento. Tras una trayectoria con experiencias internacionales y distintos proyectos en Aragón, Arranz se instaló en Castejón de Sos en 2010 para impulsar un proyecto cultural de largo recorrido.

Su obra, de fuerte dimensión intelectual y simbólica, es uno de los pilares sobre los que se construye la identidad de la Fundación, junto al incansable trabajo y dirección de Trinidad Raso Ballarín.

Alba Lorente, artista invitada

La artista invitada en esta edición es Alba Lorente, propuesta por la Galería Carmen Terreros Andreu de Zaragoza. Su participación incluye una residencia artística en Casa Silvestre y una exposición individual en la Sala Santiago Arranz del Centro Cultural.

El título de la muestra, Punctum, remite al concepto desarrollado por Roland Barthes sobre aquello que atraviesa la imagen y deja una huella íntima en el espectador. La referencia encaja con una propuesta expositiva centrada en la mirada, la percepción y la experiencia de la imagen.

Punctum

Punctum y destrucción

La relación entre el punctum de Roland Barthes y la estética destructiva de la artista zaragozana Alba Lorente Hernández revela una fascinante convergencia teórico-práctica: ambos conceptos ubican en la herida, el pinchazo y la ruptura el origen de una experiencia estética auténtica que trasciende la interpretación racional.

En La cámara lúcida: Nota sobre la fotografía (1980), Barthes acuñó dos conceptos para describir la relación entre el espectador y la fotografía: el studium y el punctum. Mientras el studium representa la búsqueda activa de sentido cultural e intelectual, el punctum se define como el elemento que rompe esa lectura tranquila. Barthes dice que «el punctum de una foto es ese azar que en ella me despunta (pero que también me lastima, me punza)».

Más ampliamente, el punctum es el detalle de una fotografía que irrumpe en la imagen y «me punza»; es «ese azar» que transforma la lectura de la imagen al producir un efecto singular sobre el espectador. El punctum es del orden de la herida, del pinchazo, de la puntuación; es lo que hace mancha en el cuadro; es aquello que atrae o que hiere, que perturba; es del encuentro azaroso, de la tyché, de la diosa griega de la fortuna, del azar y del destino de la ocasión, de lo real.

Alba Lorente Hernández, artista visual zaragozana que vive y trabaja en Madrid, desarrolla un proyecto artístico basado en la «destrucción como creación». Su lenguaje artístico se caracteriza por deformar o romper materiales raspando pintura, ondulando papel, quemando soporte; por construir mediante la deconstrucción; por una estética destructiva que sigue los pasos del artista argentino Kenneth Kemple (1923-1998); y por un trayecto regenerativo que siempre usa blanco y tinta china, con estratos que se producen en el papel sometido al fuego o rasguñados a la pasta del papel que simbolizan un «renacimiento orgánico».

Según Kemple, el deseo innato de romper, quemar o destrozar coexiste dialécticamente con placeres intensos de construcción y creación. Lorente propone «derribar nociones preestablecidas para dar rienda suelta a una poética que ordena de manera nueva los espacios surgida de la quema o la alteración de la materia».

Tanto el punctum de Barthes como la práctica de Lorente ubican en la herida el punto de partida de la experiencia estética auténtica. Barthes dice «me lastima, me punza» mientras Lorente «raspa, araña, quema». El punctum es del orden de la herida; la destrucción es el principio reactivo de Lorente. El punctum interrumpe la lectura tranquila; la destrucción de Lorente derriba nociones preestablecidas. Barthes enfatiza que el punctum es del orden del encuentro azaroso, un detalle fortuito que no puede ser planeado. En contraste, Lorente intencionaliza la destrucción: el raspado, la quema y el arañazo son acciones deliberadas que buscan generar precisamente esa herida visual.

Paradójicamente, esta intencionalidad de la ruptura en Lorente produce artificialmente lo que en Barthes es azaroso: crea punctums mediante la destrucción controlada del soporte. En las obras de Lorente de la serie Resquicios (2018-2019), los estratos que se producen en el papel sometido al fuego o los rasguñados arañados a la pasta del papel funcionarían como punctums barthesianos: son esos detalles que «punzan» al espectador, interrumpiendo la lectura convencional de la imagen abstracta.

Las obras de estética abstracta realizadas en tinta sobre papel que «cuelgan o se despliegan por el suelo» crean espacios donde la materia alterada (quemada, raspada, ondulada) se convierte en el elemento que «hace mancha en el cuadro». Barthes, citando a Byung-Chul Han, señala que «el punctum marca un vacío en el campo visual, un campo ciego». Lorente, en cambio, trabaja con la idea de renacimiento orgánico: la destrucción no es fin, sino principio de nueva creación.

Ambos conceptos coinciden en que la ruptura abre un espacio nuevo: el punctum transforma la lectura de la imagen; la destrucción de Lorente «ordena de manera nueva los espacios». La relación entre el punctum de Barthes y la estética destructiva de Alba Lorente puede sintetizarse en esta idea: Lorente practica la destrucción como método para generar artificialmente punctums.

Mientras Barthes describe el punctum como un azar que punza, Lorente intencionaliza esta punzada mediante la alteración material del soporte (fuego, raspado, ondulación), la creación de estratos y rasguños que simbolizan renacimiento, el uso de tinta china y blanco que enfatiza la herida visual, y la incorporación reciente de color como expresión de transformación.

Su obra representa una economía de la herida visual: la destrucción no es nihilismo, sino principio reactivo para una nueva formulación estética. En este sentido, las obras de Lorente podrían leerse como fotografías sin cámara donde la materia alterada por el fuego, el raspado y el arañazo funcionaría como el punctum que «punza» al espectador. La artista zaragozana demuestra que la destrucción puede ser un acto de autoconstrucción, y que el punctum, en lugar de ser meramente azaroso, puede ser generado mediante una ética de la destrucción que transforma la herida en renacimiento.

Es importante notar que el término correcto es «estética destructiva» o «poética de la destrucción», no «destructivismo». Alba Lorente no ha formulado un movimiento teórico llamado «destructivismo», sino que desarrolla una práctica artística basada en la destrucción como proceso creativo, siguiendo los principios del artista argentino Kenneth Kemple y su texto «Arte destructivo» (1961).

PUNCTUM

El papel de las galerías

La Fundación también ha querido subrayar la importancia de las galerías de arte en el contexto actual. En este caso, la colaboración con la Galería Carmen Terreros Andreu ha sido decisiva para hacer posible la participación de Alba Lorente.

La galería zaragozana, con una trayectoria consolidada en el arte contemporáneo, refuerza con esta colaboración la conexión entre Zaragoza y Castejón de Sos y pone de relieve la función de intermediación cultural que desempeñan las galerías en el ecosistema artístico.

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Apertura del acto

La jornada inaugural contará además con una apertura escénica a cargo de Paula Arranz e Irene Baró, que aportará una dimensión corporal y performativa al comienzo de la programación.

Con esta nueva edición, la Fundación Arranz-Raso vuelve a situarse como un agente activo en la promoción del arte contemporáneo, con un modelo que combina creación, territorio y colaboración institucional. Su programación de verano 2026 confirma una línea de trabajo que ha sabido consolidar prestigio cultural desde un enclave rural con vocación nacional e internacional.

FALCÓN